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Uruguay tendrá plan de emergencia radiológica ante la eventualidad de un accidente en central nuclear argentina

Carlos Rojas, experto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y jefe del Centro de Control de Emergencia de la Autoridad Regulatoria Nuclear argentina, visita nuestro país para ayudar a Uruguay a contar con un plan de emergencia radiológica para la zona del litoral, en caso de que surgieran inconvenientes con la central nuclear de Atucha, ubicada en la provincia de Buenos Aires. Este plan específico se incorporará al plan de emergencia nacional radiológica (Plan Rad) con el que cuenta nuestro país, a instancias de la Autoridad Reguladora Nacional en Radioprotección (ARNR) del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM).

Rojas, con 30 años de experiencia en esta temática, explicó que el OIEA elaboró una escala con cinco categorías de amenaza ante emergencias radiológicas. La 1 es la más importante y abarca las instalaciones dentro de cada país y su zona más cercana, por ejemplo Atucha en el caso argentino. La 5, en cambio, refiere a los accidentes transfronterizos. "Si hubiera un problema en Atucha, eso sería un accidente transfronterizo porque la nube podría pasar para Uruguay", señaló.

En el caso de Atucha, los cálculos indican que, ante un accidente, los rastros que llegarían a nuestro país serían "muy bajos" o inexistentes, señaló Rojas. La central argentina está situada a 80 kilómetros de nuestro litoral oeste y, junto a la central nuclear Embalse (provincia de Córdoba), cuenta con licencia de operación. Atucha II, junto a la primera planta, se encuentra en la etapa de licencia de puesta en marcha. Los cálculos se aplican a ambas plantas, agregó Rojas.

Este riesgo para Uruguay es tan bajo no solo debido a la distancia entre la central y nuestro territorio, sino a que, según demuestran los estudios, los vientos preponderantes, "en un 80 u 85 % de los casos", soplan desde el norte, y no hacia nuestro territorio. De hecho, las evaluaciones de riesgo indican que los problemas, en caso de accidente, se extenderían hasta los 30 o 40 kilómetros de la central argentina.

Atucha funciona en Argentina desde hace 40 años y nunca ha tenido alertas verdes (procesos que no están funcionando como corresponde, lo que no significa que habrá emisiones de material radioactivo) ni alertas rojas. De cualquier modo, si bien "los accidentes son extraños", de hecho "la probabilidad no es cero", y por eso deben planificarse cuidadosamente las acciones a cumplir. Como ejemplo, Argentina cuenta con ejercicios de emergencia anuales.

El experto informó que solo ha habido cuatro accidentes importantes en centrales nucleares, todos ellos en algunos de los países más poderosos del mundo: Inglaterra, Estados Unidos, Unión Soviética y Japón. "A nosotros nos benefició que fueran tan exigentes para que colocáramos la central de Atucha. Nos exigieron más seguridad que al resto. Gracias a eso, no hemos tenido ningún problema", dijo Rojas.

 

El plan

Para elaborar el plan de emergencia radiológica, existe un documento del OIEA que sirve como base. Este incluye "un desarrollo completo de todo lo que se debe hacer durante la emergencia" y los procesos correspondientes.

En el caso de los accidentes transfronterizos, se deben tomar en cuenta las condiciones meteorológicas para saber cómo proceder. "Lo importante es ir trabajando con las autoridades de ambos países", afirmó. También interviene el OIEA si se lo solicita.

Existen tratados de pronta notificación y asistencia firmados por Uruguay y Argentina, que obligan al vecino país a informar al nuestro y al OIEA ni bien sucede un accidente. Posteriormente, por fuera de los 30 kilómetros del accidente, se realizan mediciones para saber qué medidas ir tomando de acuerdo a la situación.

Argentina cuenta con planes de emergencia en las tres centrales nucleares, las intendencias donde están ubicadas, las gobernaciones y la nación, todos ellos aprobados por la Autoridad Reguladora local.

"Las primeras 24 horas son fundamentales, y tienen que estar resueltas desde el día anterior", aseguró el experto. Las cuatro premisas básicas son la evacuación de los residentes hasta los 3 kilómetros; la puesta a cubierta hasta los 10 kilómetros; la toma de pastillas de yoduro de potasio para bloquear la tiroide en este radio; y el corte de caminos también hasta los 10 kilómetros.

Este protocolo es "lo más importante", y cada organismo "sabe lo que tiene qué hacer, porque cada uno tiene sus procedimientos y se revisan periódicamente", añadió el argentino.

Lo que ocurre después de estas 24 horas depende de las condiciones meteorológicas. Los problemas pueden terminar a los 5 kilómetros o menos –si llueve y no hay viento-, o extenderse hasta los 10 o 20 kilómetros, o aún más. Más adelante, aclaró Rojas, se desarrolla  la etapa de remediación. "Lo importante ante la emergencia es que la gente y el medio ambiente terminen lo menos afectados posibles", resumió.

Rojas dijo que las centrales argentinas reciben inspecciones periódicas del OIEA; el WANO (formado luego de Fukushima, que determina visitas cruzadas entre responsables de centrales nucleares); la Abacc (organismo binacional argentino-brasileño que se dedica a hacer controles de materiales nucleares); y la Autoridad Regulatoria argentina. "No es sencillo tener una central nuclear en operaciones. Hay que cumplir con todas las condiciones", subrayó.

Además, realizan simulacros generales cada dos años, que involucran a la población y demandan meses de preparación. También realizan charlas periódicas que "involucran a todas las fuerzas vivas".

 

Mitos

Rojas dijo que hubo mucha información errónea y decididamente falsa luego del accidente de Fukushima. Entre otras cosas, "no hubo muertos por causas radiológicas". También aclaró que las corrientes marinas diluyen los residuos de las centrales nucleares.

 

28/11/14